Juan Muñoz. Retrospectiva

La exposición que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía dedica a Juan Muñoz (Madrid, 1953-Ibiza, 2001) es la retrospectiva más completa realizada hasta el momento sobre el artista. La muestra se compone de más de cien obras, algunas de las cuales se exhiben por primera vez. Numerosas esculturas, dibujos, escritos, obras sonoras y piezas radiofónicas ocupan diversas salas, el Jardín Sabatini, y sorprenden al espectador por otros espacios del museo, como escaleras, pasillos y la terraza sobre este jardín.

Juan Muñoz es un referente en la renovación de la escultura contemporánea internacional. Los dieciséis años que median desde 1984, fecha de su primera exposición individual, hasta 2001 en que realiza su última obra, le permiten crear un corpus artístico de una excepcional narratividad. En su obra existe una gran tensión entre los espacios irreales y los tangibles, con referencias al mundo de la magia, la ilusión y el teatro. Sus figuras, entre las que se encuentran acróbatas, enanos, bailarinas y personajes orientales, poseen una presencia física extraordinaria y en ellas el silencio y la soledad adquieren un especial protagonismo. La incomunicación es un elemento recurrente en su creación artística, como en su serie emblemática ‘Escenas de conversación’. En ella, diversas figuras humanas con base esférica interaccionan entre sí.

Juan Muñoz recibe en 2000 el Premio Nacional de Artes Plásticas. En junio de 2001 es el primer artista español que exhibe su obra en la Sala de las Turbinas de la Tate Modern de Londres. Double Bind (Doble vínculo, 2001) fue la obra expuesta y su última creación, considerada además su obra cumbre. En ella profundiza en la idea de que ‘la obra es tanto la solución como su búsqueda’. Juan Muñoz moría dos meses después en la cima de su carrera a los 48 años, poco antes de inaugurarse su retrospectiva en el Hirshhorn Museum de Washington.

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Matisse 1917 – 1941

Hasta el 20 de septiembre se puede visitar la exposición Matisse en el Museo Thyssen de Madrid. Estuve viéndola el miércoles de esta semana y merece la pena.

La trayectoria de Matisse (1869 – 1954) se suele dividir en tres períodos: el primero se extiende hasta 1917, el segundo desde 1917 hasta 1941 y el tercero desde 1941 hasta su muerte. La presente exposición se circunscribe al período intermedio, el menos conocido de los tres.

A partir de 1917 y con la perdida de clientes, especialmente rusos, que supuso la Gran Guerra, Matisse entendió que debía abandonar su etapa de grandes murales y trasladar sus investigaciones al campo de la pintura de caballete. Para ello decidió trasladarse a Niza, ciudad que le brindaba unas condiciones perfectas de luz natural y además estaba lo suficientemente lejos de Paris como para no relacionarse con la vanguardia parisina de entreguerras y así poder centrase en sus investigaciones pictóricas.

La primera parte de la exposición, titulada “Pintura y tiempo” recoge las obras realizadas en los primeros años de su retiro en Niza, donde el motivo dominante es la ventana (paradigma pictórico desde el Renacimiento) por medio de la cual Matisse experimenta y plasma distintos tipos de luz tanto exterior como interior, como se puede ver en “Habitación en el Beau-Rivage” donde gracias a la ventana experimenta con la luz interior, con la de fuera e incluso con su reflejo en el agua.

La segunda parada del recorrido es “Paisajes, balcones y jardines” y se centra en la exploración del espacio exterior generalmente desde un balcón o un interior, gracias al cual Matisse puede encuadrar el paisaje representado y subrayar la distancia del horizonte con obras como “Carnaval en Niza” donde la influencia impresionista se fusiona con su personal estilo creando una perspectiva perfecta simplemente a base de pinceladas.

“Intimidad y ornamento” forma el tercer núcleo de la exposición, y en el podremos disfrutar de los interiores de Matisse, llenos de detalles, en los que integra a la figura femenina en el espacio de tal modo que pasa a formar parte intrínseca de él, como en su “Lectora y velador”.

Precisamente siguiendo esta idea la muestra plantea un cuarto apartado titulado “Figura y fondo”, en el que se plasma el interés de Matisse en las representaciones humanas en relación con el fondo sobre el que se colocan, y nos muestra composiciones en las que un fondo bidimensional convive en armonía con la corporeidad de las modelos representadas en él, en obras como “El biombo moruno” de un preciosismo inigualable.

En las últimas salas de la exposición se presenta un intenso dialogo entre las piezas escultóricas, los dibujos y las pinturas en torno al tema del desnudo y podemos apreciar como gracias a la practica escultórica, Matisse solucionaba problemas pictóricos y formales con el fin de perfeccionar al máximo su dibujo, como podemos ver en los también expuestos, “Temas y variaciones”, un conjunto de blocks pintados a mano alzada en los que Matisse repite el mismo motivo perfeccionando cada vez más sus trazos hasta conseguir la línea justa en longitud, forma y relación con el resto de trazos para lograr así un dibujo perfecto.

Las piezas que forman esta muestra, proceden de más de cincuenta museos y colecciones particulares de todo el mundo y muchas de ellas no se han visto antes en nuestro país.

FICHA DE LA EXPOSICIÓN
Título: Matisse: 1917-1941
Fechas: Del 9 de junio al 20 de septiembre de 2009
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza
Comisario: Tomàs Llorens
Comisaria técnica: Paula Luengo, Área de Consevación del Museo Thyssen-Bornemisza
Número de obras: 74
Publicaciones: Catálogo con ensayos de Tomàs Llorens y cronología de Paula Luengo. Editado
en español con apéndice en inglés.
Página web: español e inglés.

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