Review: Monsieur Monde Vanishes by Georges Simenon


Esta entrada es bilingüe, para ver la versión en castellano desplazarse hacia abajo

The New York Review of Books, 2004. Paperback edition. Translated from the French by Jean Stewart, 1967. Original title: La Fuite de Monsieur Monde, 1952 –although I believe it was originally published in 1945. Introduction by Larry McMurtry. Pages 192 ISBN: 978-1-59017-096-0  

The story begins ‘on January 16, when Madame Monde swept into a waiting room at the police station, bringing with her a gust of freezing air.’ She wants to see the Superintendent. Her husband, a prosperous businessman, has disappeared three days ago. He was last seen on the 13th. Monsieur Monde is forty-eight years old. In fact, now she remembers, that day was actually his birthday. She can rule out financial problems, her husband hasn’t a mistress and has never been ill in his life. The day he disappeared everything went as usual. Monsieur Monde always had lunch in a restaurant close to his office. She called him up shortly after three to ask him to send Joseph, the chauffeur, along with the car, as she had to go out. He sounded his usual self. He just didn’t returned home to dinner at eight as it was his custom. Never had happened something like this before. Besides, just before six that day, her husband went to the bank. At that hour the bank is closed to the general public, but not to her husband. And he withdrew three hundred thousand francs, which he had in his account. However the greater part of his capital is still in his safe at the bank. The key is at home, at its usual place. Shortly after this account, the narrator focuses on Monsieur Monde and follows his steps as from his birthday until the end of the story.

Monsieur Monde had not planned anything. He just wanted a fresh start. To move forward from his past with a clean slate. Maybe because no one had remembered his birthday, he realises that he does not exist for anyone. His life has been limited to perform a certain number of functions that were expected from him. With his decision, Monsieur Monde wanders aimlessly adrift. The first thing he does is to shave his moustache and then he withdraws three hundred thousand francs from his bank account. Next, he changes his tailored suit for a more ordinary suit and picks up a train to Marseille, where he’s staying at a low-class hotel. That night, Monsieur Monde prevents the suicide of a young cabaret artist in the room next door. And, the following day, they take together a train to Nice, where he finds a job looking through a peephole, watching the staff and customers of a casino.  

Georges Simenon (1903–1989) was born in Liège, Belgium. He went to work as a reporter at the age of fifteen and in 1923 moved to Paris, where under various pseudonyms he became a highly successful and prolific author of pulp fiction while leading a dazzling social life. In the early 1930s, Simenon emerged as a writer under his own name, gaining renown for his detective stories featuring Inspector Maigret. He also began to write his psychological novels, or romans durs —books in which he displays a sympathetic awareness of the emotional and spiritual pain underlying the routines of daily life. Having written nearly two hundred books under his own name and become the best-selling author in the world, Simenon retired as a novelist in 1973, devoting himself instead to dictating several volumes of memoirs. (Taken from The New York Review Books).

In a letter to André Gide dated 18 December 1944 Simenon wrote:

‘After writing Monsieur Monde Vanishes […], I felt distinctly the impression, and still I have it, that I could write the word “End”, a period of my life was over and another was beginning. What it is, or what it will bring me, I’m unable still to say.’ 

It is curious to find out how some books lead us to other books. In my case while I was reading John Banville / Benjamin Black (See my previous entry, Review: Christine Falls by Benjamin Black) I became interested in Georges Simenon and his “romans durs“. Monsieur Monde Vanishes is the first one I read, but it won’t be the last.

Monsieur Monde Vanishes is a short novel of about 192 pages. In my view, though Monsieur Monde feels himself a victim, he’s really unable to sense any kind of emotion. He goes through life, as in the job he accepts in Nice, looking through a hole, watching people go by. Things happen to him, but he does not take control of his own existence. In today’s words it can be said that he is more reactive than proactive. It is certainly a gloomy tale, its tone is quite dark and the characters have no hope, they drag their existence the best they can. But anyway the story is very well told and Simenon proves himself a magnificent storyteller. Thus he provides us with a very enjoyable read, despite the sombre tone of this midlife crisis story.

My rating: A (I loved it)

Monsieur Monde Vanishes has been reviewed at Asylum and at His Futile Preoccupations or The Years of Reading Aimlessly…..

The New York Review of Books 

Why is Georges Simenon so popular? An Interview with Tristan Davies at Noir Nation: International Crime Fiction

A Reader’s Guide to Simenon by Patrick Marnham 

Georges Simenon’s romans durs

La huida de Georges Simenon

Georges Simenon - La huida

La historia comienza ‘el 16 de enero {…], cuando junto a una ráfaga de aire helado hizo irrupción la señora Monde en la sala de espera de la comisaría de policía.’ Desea ver al comisario. Su marido, un próspero hombre de negocios, ha desaparecido hace tres días. Fue visto por última vez el día 13. El señor Monde tiene cuarenta y ocho años. De hecho, ahora que recuerda, ese día era su cumpleaños. Puede descartar problemas financieros, su marido no tiene una amante y no ha estado enfermo en su vida. El día que desapareció todo fue como de costumbre. El señor Monde siempre almuerza en un restaurante cerca de su oficina. Ella lo llamó poco después de las tres de la tarde para pedirle que enviara a José, el chofer, junto con el coche, ya que tenía que salir. Parecía el mismo de siempre. Sólo que esa noche no regresó a su casa a cenar como de cosumbre. Nunca había ocurrido algo así antes. Además, justo antes de las seis de ese mismo día, su marido fue al banco. A esa hora el banco está cerrado al público en general, pero no para su marido. Y retiró trescientos mil francos, que tenía en su cuenta. Sin embargo, la mayor parte de su capital se encuentra todavía en su caja fuerte en el banco. La llave está en casa, en su lugar habitual. Al terminar  este relato, el narrador centra su atención en el señor Monde y sigue sus pasos desde el día de su cumpleaños hasta el final de la historia.

El señor Monde no había planificado nada. Sólo quería comenzar de nuevo. Seguir adelante haciendo borrón y cuenta nueva con su pasado. Tal vez porque nadie se había acordado de su cumpleaños, se da cuenta de que no existe para nadie. Su vida se ha limitado a realizar un cierto número de funciones que se esperaban de él. Con su decisión, el señor Monde deambula sin rumbo, a la deriva. Lo primero que hace es que afeitarse el bigote y luego retira los trescientos mil francos de su cuenta bancaria. A continuación, cambia su traje a medida por un traje más corriente y toma un tren a Marsella, donde se hospeda en un hotel de clase humilde. Esa noche, el señor Monde impide el suicidio de una joven artista de cabaret en la habitación de al lado. Y, al día siguiente, toman juntos un tren a Niza, donde encuentra un trabajo mirando a través de una mirilla, observando al personal y a los clientes de un casino.

Georges Simenon (1903-1989) nació en Lieja, Bélgica. Comenzó a trabajar como reportero a la edad de quince años y en 1923 se trasladó a París, donde bajo varios seudónimos se convirtió en un prolífico autor de gran éxito de ficción popular, mientras lleva una vida social deslumbrante. A principios de la década de 1930, Simenon surge como escritor utilizando su propio nombre, alcanzando gran renombre con sus historias de detectives protagonizadas por el comisario Maigret. También comenzó a escribir sus novelas psicológicas o “romans durs”, libros en los que se muestra muy comprensivo con el dolor emocional y espiritual que subyace en las rutinas de la vida diaria. Después de haber escrito casi doscientos libros con su propio nombre y de convertirse en el autor más vendido en el mundo, Simenon se retiró como novelista en 1973, dedicándose en cambio a dictar varios volúmenes de sus memorias. (Tomando de The New York Review Books).

En una carta a André Gide fechada el 18 de diciembre de1944 Simenon escribió:

“Después de escribir La Fuite de Monsieur Monde […] Definitivamente tuve la impresión, y todavía la tengo, de que podría escribir la palabra “Fin”, un período de mi vida había terminado y otro comenzaba. Lo que sea o lo que me vaya a traer, no soy capaz de decir por ahora.”

Es curioso observar cómo algunos libros nos llevan a otros libros. En mi caso mientras leía a John Banville / Benjamin Black (Véase mi entrada anterior: El secreto de Christine de Benjamin Black) me interesé por Georges Simenon y sus “romans durs“. Y La huida es el primero que leo, pero no será el último. 

La huida es una novela corta de cerca de 192 páginas. Bajo mi punto de vista, aunque el señor Monde se siente una víctima, él es realmente incapaz de sentir cualquier tipo de emoción. Va por la vida, como en el trabajo que acepta en Niza, mirando a través de un agujero, viendo a la gente pasar. Las cosas le suceden, pero él no toma el control de su propia existencia. En palabras de hoy en día se puede decir que es más reactivo que proactivo. Sin duda, es un relato sombrío, su tono es bastante oscuro y los personajes no tienen esperanza alguna, arrastran su existencia lo mejor que pueden. Pero de todos modos la historia está muy bien contada y Simenon demuestra ser un magnífico narrador. Así nos proporciona una lectura muy agradable, a pesar del tono sombrío de esta historia de una crisis de la mediana edad. 

Mi calificación: A (Me encantó)

Publicado en castellano por Tusquets en Colección Andanzas, julio 2005. Traducción de Javier Albiñaña. ISBN: 84-8310-311-7. 184 páginas (Descatalogado según tengo entendido) 

3 thoughts on “Review: Monsieur Monde Vanishes by Georges Simenon

  1. davidsimmons6

    You point out that Simenon “displays a sympathetic awareness of the emotional and spiritual pain underlying the routines of daily life” in his romans durs. A similar awareness appears throughout the Maigrets, and even though Simenon was hoping to escape those earlier works, it links the two series.

  2. Pingback: Where’s Papa going with that ax? The #1952book challenge | Past Offences Classic Crime Fiction

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