Day: May 16, 2017

Review: The House of Anxiety (1930), by Georges Sim[enon]

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La Maison de l’inquiétude, first serialized in the daily L’Œuvre in March, 1930. Translated from the French by Stephen Trussel as: The House of Anxiety, 1999. Preface to Georges Sim[enon]’s La Maison de l’inquiétude (1991, Julliard edition) by Francis Lacassin.

maisonLa Maison de l’inquiétude is the last of the four Maigret prototypes or proto-Maigrets. The other three are Train de nuit, La Jeune Fille aux perles and La Femme rousse. According to Francis Lacassin in the preface: ‘Having benefited from the “rehearsals” or “experiments” of the previous three, this fourth and last prototype is very close to the official model that the author will bring into focus in Pietr le Letton. It is not a novel of a misfortune anymore, but a detective story. And Maigret takes possession of the stage from the opening lines until the last.’ And so the story begins:

          The event in itself hardly surprised Commissioner Maigret. If there are places in the world which truly receive the most unexpected visits, the craziest, the most outrageous, they are the editorial offices of newspapers and the precincts of the police.

           Few days passed without some madman, visionary, persecuted inventor, new world prophet, Antichrist or reborn Napoléon presenting himself, and who, most of the time, they let speak to his heart’s content while taking care of something else.

          The police, like newspaper reporters, know them well. And Superintendent Maigret, as is customary, had been attached to various departments before being assigned to Criminal Investigation.

          That night, he was pretty much alone in the offices of the Quai des Orfèvres. The guard was napping. An inspector who had worked late had just left. Saturday, the eighth of November had already passed into Sunday. Outside, the fog was so thick you couldn’t see your hand in front of your face.

          The door of Maigret’s office was the last in a long hall where the odd lamps in the distance hardly threw any light.

          The superintendent was jacketless, without his false collar, as usual. Empty beer glasses stood on the table. At two o’clock in the morning, he was occupied with writing a report on an investigation he had carried out during the eight days previous and which had led to the arrest of some drug dealers. With every stroke his heavy hands seemed about to crush his pen.

          Abruptly, the door opened, and the guard showed in a young woman.

         As Maigret reclosed his door, he regarded her with curiosity. He noticed at first glance her fine silk stockings, the black suit impeccably cut, but of a cloth rather too light for such a night. Her ungloved hands were blue from the cold. Her lips were tight, possibly also an effect of the temperature.

          “Well,” she said with some effort, “I have just killed a man.”

As John Grant writes in his review: ‘a delightfully tricky and very satisfying tale that has more than one surprise up its sleeve. It’s also extremely readable thanks to Trussel’s fine translation (although a bit more proofreading wouldn’t have gone amiss.) This is a rare treat, and one not to be passed up.’

John’s review of The House of Anxiety at Goodreads

The House of Anxiety, translated from the French by Stephen Trussel 

Which Maigret to Read First?

La casa de la inquietud, de Georges Sim[enon]

La Maison de l’inquiétude es el último de los cuatro prototipos de Maigret o proto-Maigrets. Los otros tres son Train de nuit, La Jeune Fille aux Perles y La Femme rousse. Según Francis Lacassin en el prólogo: “Habiéndose beneficiado de los “ensayos” o “experimentos” de los tres anteriores, este cuarto y último prototipo está más cerca del modelo oficial que el autor pondrá de relieve en Pietr le Letton. Ya no es  una novela de infortunio mas, sino una historia de detectives. Y Maigret toma posesión de la escena desde las primeras líneas hasta el final.” Y así empieza la historia:

          El hecho en sí no sorprendió al Comisario Maigret. Si hay lugares en el mundo que realmente reciben las visitas más inesperadas, las más locas, las más escandalosas, son las redacciones de los periódicos y las comisarías de la policía.

           Pocos días pasan sin que se presente algún loco, visionario, perseguido inventor, profeta del nuevo mundo, Anticristo o Napoleón reencarnado y que, la mayor parte del tiempo, dejan hablar alegremente mientras se ocupan de otra cosa.

          La policía, como los periodistas, los conocen bien. Y el Superintendente Maigret, como es costumbre, había estado destinado en varios departamentos antes de ser destinado a Investigación Criminal.

          Esa noche, estaba bastante solo en las oficinas de Quai des Orfèvres. El guardia estaba echando una cabezada. Un inspector que había estado trabajando hasta tarde acababa de marcharse. El sábado, ocho de noviembre se había convertido ya en el domingo. La niebla era tan espesa afuera que no podías ver tu mano delante de tu cara.

          La puerta de la oficina de Maigret era la última en un largo pasillo donde las lámparas ocasionales a lo lejos apenas arrojaban alguna luz.

          El superintendente estaba sin chaqueta, sin su cuello postizo, como de costumbre. Había vasos de cerveza vacíos sobre la mesa. A las dos de la madrugada, estaba ocupado escribiendo un informe sobre una investigación que había llevado a cabo durante los ocho días anteriores y que había llevado a la detención de unos traficantes de drogas. Con cada golpe sus pesadas manos parecían a punto de aplastar su pluma.

          Abruptamente, la puerta se abrió, y el guardia dejó pasar a una mujer joven.

         Cuando Maigret volvió a cerrar la puerta, la miró con curiosidad. Notó a primera vista sus finas medias de seda, el traje negro impecablemente cortado, pero de un paño demasiado claro para una noche así. Sus manos sin mangas estaban azules con el frío. Sus labios estaban apretados, posiblemente también por efecto de la temperatura.

          -Bueno -dijo con cierto esfuerzo-, acabo de matar a un hombre.

Como escribe John Grant en su reseña: “un cuento deliciosamente complicado y muy satisfactorio que tiene más de una sorpresa en la manga. También es extremadamente legible gracias a la fina traducción de Trussel (aunque le habría venido bien alguna revisión del texto mas). Se trata de una sorpresa excepcional, que no se debería  pasar por alto.”

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Reseña: El hombre en la calle (1940), un relato breve de Georges Simenon protagonizado por el comisario Maigret (Tra. Carlos Pujol)

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Acantilado, 2012. Opúsculo gratuito titulado Georges Simenon que contiene, entre otros artículos, el relato breve El hombre en la calle traducido del francés por Carlos Pujol. Escrito en Nieul-sur-Mer en 1939, fue publicado en el semanario Sept Jours, N ° 11 y 12 del 15 y 22 de diciembre 1940 con el título de Le Prisonnier de la rue. En 1950 fue publicado con el  título definitivo de L’Homme dans la rue junto a otros cuentos. La antología se llamó: Maigret et les petits cochons sans queue (Presses de la Cité, 1950).

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Descripción del libro: En este opúsculo encontrarán el relato de Georges Simenon El hombre en la calle, traducido del francés por Carlos Pujol, además de textos de Joan de Sagarra, Rafael Conte, Antonio Muñoz Molina, Carlos Pujol, John Banville, Pierre Assouline y el editor Jaume Vallcorba. También se incluyen algunos fragmentos de cartas dirigidas a Simenon de Federico Fellini, André Gide y Max Jacob.

Mi opinión: Un lunes por la mañana, un guarda del Bois de Boulogne descubre en uno de los senderos, a unos cien metros de la Porte de Bagatelle, el cadáver de un hombre que pudo ser identificado inmediatamente. Se trata de Ernest Borms, médico vienés muy conocido que vivía en Neuilly desde hacía varios años. Borms vestía de etiqueta. Alguien debió de atacarle en la noche del domingo al lunes cuando volvía a su piso, en el Boulevard Richard-Wallace. Una bala disparada a quemarropa con un revólver de pequeño calibre lo alcanzó en el corazón. Borms, que aún era joven, de buena apariencia, muy elegante, llevaba una intensa vida social. En ausencia de pistas, Maigret decide hacer una reconstrucción de los hechos, con la esperanza de que alguno de los espectadores pueda proporcionarle algun rastro. Así empezó una cacería que iba a prolongarse durante cinco días y cinco noches, por entre transeúntes apresurados, en un París indiferente, de bar en bar, de taberna en taberna, por un lado un hombre solo, por otro Maigret y sus inspectores, que se turnaban, y que, a fin de cuentas, acabaron tan exhaustos como su perseguido.

Según cuenta la historia, Gabriel García Márquez leyó esta historia en París en 1949 y quedó tan impresionado que lo consideró el mejor cuento que había leído. Aunque, como ocurre a veces, olvidó el título y el nombre del autor, pero se dedicó la mitad de su vida a buscarlo. A pesar de que la historia puede ser verdadera o no, la verdad del caso es que estamos frente a un cuento magnífico que sirve muy bien como una perfecta introducción a los misterios de Maigret, para aquellos que no los han leído. Además, también deleitará a cualquiera que aún no lo haya leído.

Mi valoración: A (Me encantó)

Sobre el autor: Georges Simenon (Lieja, Bélgica, 1903 – Lausana, Suiza, 1989) escribió ciento noventa y una novelas con su nombre, y un número impreciso de novelas y relatos publicados con pseudónimo, además de libros de memorias y textos dictados. El comisario Maigret es el protagonista de setenta y dos de estas novelas y treinta y un relatos, todos ellos publicados entre 1931 y 1972. Célebre en el mundo entero, reconocido ya como un maestro, hoy nadie duda de que sea uno de los mayores escritores del siglo XX. En esta editorial han aparecido El gato (Acantilado, 2012), Pietr, el Letón (Acantilado, 2012), El perro canelo (Acantilado, 2012), La casa del canal (Acantilado, 2012), Los vecinos de enfrente (Acantilado, 2013), Las hermanas Lacroix (Acantilado, 2013), Maigret en los dominios del córoner (Acantilado, 2013), La nieve estaba sucia (Acantilado, 2014), El círculo de los Mahé (2014), Pedigrí (2015), El arriero de «La Providence» (2015), Maigret tiende una trampa (2016), El muerto de Maigret (2016) y La noche de la encrucijada (2017).

Sobre el traductor: Carlos Pujol Jaumandreu (Barcelona, 1936 – Barcelona, 16 de enero de 2012) fue un poeta, traductor, editor, historiador de la literatura y novelista español. Fue alumno del medievalista y filólogo Martín de Riquer, con quien hizo su tesis dedicada a Ezra Pound en 1962. Hasta 1977 fue profesor de Literatura Francesa en la Universidad de Barcelona. Entre 1997 y 2007 fue profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad Internacional de Cataluña, formando parte del Consejo Académico Universitario. Doctor en Filología Románica, su dominio de los idiomas francés, inglés, catalán e italiano le permitió ser un prolífico traductor. Estudió y preparó antologías y ediciones de la obra de clásicos como Balzac, Voltaire, Charles Baudelaire, George Orwell, autores –entre otros– en los que estaba considerado un especialista. Fue crítico literario, entre otros medios, de El País, La Vanguardia, El Sol y ABC. Desde 1972 fue miembro permanente del jurado del Premio Planeta y secretario del mismo desde 2006, y gestor editorial incansable en la selección de los manuscritos que optaban a los Premios “Planeta”, Ateneo de Sevilla y Ramon Llull. (Fuente: Wikipedia).

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Maigret of the Month: L’homme dans la rue

The Man in the Street (1940), a short story by Georges Simenon featuring inspector Maigret

The Man in the Street was written in 1939, while Simenon was living in the Vendée, at Nieul-sur-Mer. It appeared first in the weekly Sept Jours of December 15 and 22, 1940, under the title Le prisonnier de la rue and was published for the first time in the volume Maigret et les petits cochons sans queue, by Presses de la Cité in 1950.

Book description: In this booklet you will find the story by Georges Simenon, The Man in the Street, translated from the French by Carlos Pujol, as well as texts by Joan de Sagarra, Rafael Conte, Antonio Muñoz Molina, Carlos Pujol, John Banville, Pierre Assouline and Acantilado publisher Jaume Vallcorba. There are also included fragments of letters addressed to Simenon by Federico Fellini, André Gide and Max Jacob.

My take: One Monday morning, a guard at the Bois de Boulogne finds out in one of the trails, some hundred meters from the Porte de Bagatelle, the body of a man who was immediately identified. The man in question was Ernest Borms, a well-known Viennese doctor who had lived in Neuilly for several years. Borms was dressed formally. Someone may have attacked him on the night of Sunday to Monday when returning to his apartment, on Boulevard Richard-Wallace. A bullet fired at point-blank range with a small calibre revolver reached him in the heart. Borms, still young, good-looking, very elegant, carried an intense social life. In the absence of clues, Maigret decides to carry out a reconstruction of the facts, hoping that some of the spectators can provide some hints. Thus began a hunt that was to continue for five days and five nights, among rushed passers-by, in an indifferent Paris, from bar to bar, from tavern to tavern, on one side a single man, on the other Maigret and his inspectors, taking turns, and who ultimately ended up as exhausted as their chased.

As the story goes, Gabriel García Márquez read this story in Paris in 1949 and was so impressed that he considered it the best short story he had ever read. Though as is sometimes the case, he forgot both the title and the name of the author, but spent himself half his life looking for it. Even though the story may be true or not, the truth of the case is that we are in front of a superb tale that very well serves as a perfect introduction to Maigret mysteries, for those who had not read them. Besides it will also delight to anyone who had not read it yet.

My Rating: A (I loved it)

About the author: Georges Simenon was born on 13 February 1903 in Liège, Belgium. He began working on a local newspaper at age 16, and at 19 he went to Paris determined to be successful. Typing some 80 pages each day, he wrote, between 1923 and 1933, more than 200 books of pulp fiction under 16 different pseudonyms. The first novel to appear under his own name was Pietr-le-Letton (1931; The Case of Peter the Lett), in which he introduced the imperturbable, pipe-smoking Parisian police inspector Jules Maigret to fiction. Simenon went on to write about 80 more detective novels featuring Inspector Maigret, as well as about 130 psychological novels. His total literary output consisted of about 250 books that were translated into some 50 languages and which sold more than 800 million copies worldwide. Simenon’s Inspector Maigret is one of the best-known characters in detective fiction. Unlike those fictional detectives who rely on their immense deductive powers, Maigret solved murders using mainly his psychological intuition and a patiently sought, compassionate understanding of the perpetrator’s motives and emotional makeup. Besides psychological novels and detective stories, Simenon’s other books include short-story collections and autobiographical works.   Simenon’s central theme is the isolated existence of the neurotic, abnormal individual. Employing a style of rigorous simplicity, he evokes a prevailing atmosphere of neurotic tensions with sharp economy. Simenon lived in the United States for more than a decade from 1945, and later in France and Switzerland. He died on 4th September 1989, in Lausanne, Switzerland.

Maigret of the Month: L’homme dans la rue (The Man in the Street aka The Man on the Run) 

L’Homme dans la rue

Tout Maigret

The Escape Artist: John Banville on Georges Simenon