Agallas

Hoy hemos ido Begoña y yo a ver Agallas. Completamente intrascendente, es un thriller con tintes cómicos que me ha resultado entretenido. La trama está bien montada y resuelta con bastante habilidad. El trabajo de los actores me ha parecido muy bueno, así que nada que objetar. Se deja ver bastante bien.
Mi puntuación: 6/10.
Crítica en El Cultural
Sinopsis: Sebastián (Hugo Silva), un delincuente de poca monta recién salido de prisión, decide buscar empleo en una pequeña empresa de Galicia, “Isolina, Productos del Mar”. Pero no por vocación desde luego, sino porque algo le dice que el dueño de la empresa, Regueira (Carmelo Gómez), no se ha pagado el Jaguar con cangrejos. Mediante una astucia, se hace amigo de un encargado, Raúl (Celso Bugallo), y consigue que le contraten. Regueira se lo cree sólo a medias, pero comprueba muy rápidamente que aquel joven de dientes mellados tiene agallas y decide convertirlo en su ayudante. Poco a poco, Sebas cambia de aspecto, se gana ropa nueva, nuevos dientes y sobre todo la confianza de su jefe. Ahora parece haber llegado a la cumbre – o casi. Pero, Sebastián, tan listo y tan despiadado, ignora que forma parte de un juego que le supera…
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Yasmina Khadra – El atentado

Khadra, Yasmina. (2005). El atentado. Título original: L’attentat. Traductor: Wenceslao Carlos Lozano González (2007,2008). Madrid: Alianza Editorial, Colección: 13/20, Mayo 2008. 272 p. ISBN: 978-84-206-6671-6.

He leído, recomendado por Cecilia, El atentado. Tengo que reconocer que el resumen de la editorial me resultaba muy atractivo así como la personalidad de su autor, a quien no conocía. Yasmina Khadra es el seudónimo femenino adoptado por Mohamed Moulessehoul, ex comandante del ejército argelino, para evitar la censura militar cuando empezó a publicar sus primeras novelas.

El atentado está ambientado en Tel Aviv y es el segundo libro de una trilogía que comienza con Las golondrinas de Kabul, ambientado en Afganistán, y que termina con Las sirenas de Bagdad, ambientado en la guerra de Irak.

El atentado pretende indagar en la cuestión del terrorismo islámico y, en particular, de los terroristas suicidas. La acción está narrada en primera persona por el doctor Amin Jaafari, palestino de nacionalidad israelí y cirujano de éxito en un hospital de Tel Aviv. Beduino de origen humilde ha conseguido salvar toda clase de obstáculos para conseguir su sueño. Apolítico y laico, está casado desde hace diez años con Sihem. Su casa está situada en uno de los mejores barrios de Tel Aviv, pasan los veranos en el extranjero y se encuentran completamente integrados en la sociedad israelí. (p. 29).

Una formidable explosión altera la tranquilidad del hospital. Un kamikaze se ha volado en un restaurante. Hay varios muertos y muchos heridos. En un cuarto de hora el hospital se ha convertido en un campo de batalla, atestado de cuerpos desmembrados. Su mujer Sihem, a quien Amin hacía en casa de su abuela se encuentra entre las víctimas del atentado y, según las primeras investigaciones, su cuerpo presenta todas las heridas características de los kamikazes integristas.

Tengo que reconocer que este es un comienzo muy poderoso para una novela, aunque lamentablemente se queda sólo en un buen comienzo. A partir de allí Amín intenta encontrar una explicación a lo que ha ocurrido, pero, en el fondo su mayor preocupación es el engaño al que se ha visto sometido por su mujer y la sospecha de que ocultaba una relación con otro hombre. Sólo cuando descubre que esto no es verdad se considera salvado (p. 236). Es entonces cuando se da cuenta que ha dado la espalda a los suyos (p. 257).

Por otra parte creo que está mal escrita y llena de grandes frases que pretenden tener un significado profundo. Definitivamente pienso que Khadra / Moulessehoul no ha encontrado el tono adecuado para desarrollar esta historia que prometía mucho más.

– Mi esposa ha muerto. Pero antes de volarse en medio de una pandilla de escolares vino a esta ciudad a encontrarse con su gurú. Me cabrea mucho que haya preferido a unos integristas antes que a mí -añado, incapaz de contener la rabia que me invade como una marea oscura-. Y me cabrea el doble no haberme olido nada. Confieso que me cabrea mucho más esto último que lo demás. ¡Islamista mi mujer! ¡Y desde cuándo, vamos a ver! (p. 166)

Premio Internacional de Novela Negra RBA

El Premio Internacional de Novela Negra RBA que se concede el primer jueves de septiembre es el de mayor dotación en su género, 125.000 €. En la convocatoria de este año el ganador ha sido Philip Kerr (Edimburgo 1956) con Si los muertos no resucitan, protagonizada por el detective Bernie Gunther y ambientada en el Berlín de 1934, justo antes de la organización de los Juegos Olímpicos de 1936. Los ganadores de las ediciones anteriores fueron Andrea Camilleri con La muerte de Amalia Sacerdote en el 2008 y Francisco González Ledesma con Una novela de barrio en el 2007.

Michael Connelly – The Brass Verdict

Tengo entendido que Roca Editorial la publicará finalmente el próximo Octubre con el nombre de El Veredicto.

El placer del abismo

La novela policíaca vive un auge sin precedentes: los nuevos autores europeos -Fred Vargas, Mankell, Larsson…- ofrecen una cita casi anual con sus investigadores. Y a ella acudimos puntualmente sus lectores.

Artículo del crítico literario J. Ernesto Ayala-Dip publicado hoy en El País: El placer del abismo.