Mis anotaciones: La muerte y la brújula (1942), de Jorge Luis Borges


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Editorial Bruguera, 1980. Col. Narradores de hoy. Formato: Rústica. Jorge Luis Borges Prosa Completa. Volumen 1. 448 páginas [401 – 411] ISBN (Tomo I): 84-02-06746-8.

La-muerte-y-la-brujula-borgesDescripción del libro: La muerte y la brújula es un relato policial breve del escritor y poeta argentino Jorge Luis Borges. Publicado originalmente en la revista Sur en mayo de 1942, se recopiló posteriormente en la colección Ficciones de 1944. El inspector Erik Lönnrot investiga una serie de crímenes que conforman una compleja trama que parece seguir un patrón cabalístico. La historia fue llevada al cine en la película estadounidense, rodada en México, Death and the Compass (1996), dirigida por el británico Alex Cox.

Mi opinión: Aunque escribí sobre La muerte y la brújula en una entrada anterior de este blog, honestamente, fue solo una mera referencia a esta breve relato que, en mi opinión, merece un análisis más detallado. Su importancia me surgió tras leer el capítulo dedicado a “Detection and Literary Fiction” de Laura Marcus en The Cambridge Companion to Crime Fiction. Mi entrada sobre este último estará lista pronto. Pueden encontrar algunos spoilers en mi resumen, pero les sugiero que lean el cuento primero, si están interesados. Estoy seguro de que encontrarán una copia gratuita en Internet, ya sea en español o en inglés.

La muerte y la brújula gira en torno a una serie de asesinatos en una ciudad sin nombre, aunque hay indicios fundados de que la ciudad es Buenos Aires. El primer asesinato tuvo lugar en el Hotel du Nord el 3 de diciembre. La víctima fue el delegado de Podolsk al Tercer Congreso Talmúdico, doctor Marcelo Yarmolinsky. El comisario Treviranus y el inspector Lonnrot discutieron el tema con ecuanimidad. Treviranus opinaba que no había necesidad de investigar más.

“Todos sabemos que el Tetrarca de Galilea posee los mejores zafiros del mundo. Alguien, para robarlos, habrà penetrado aquí por error. Yarmolinsky se ha levantado; el ladrón ha tenido que matarlo. ¿Qué le parece?”
“Posible, pero no interesante”, respondió Lonnrot.

Sin embargo estaba claro para Lonnrot. Allí yacía muerto un rabino y prefería una explicación puramente rabínica. Su sospecha se confirmó cuando, uno de los agentes encontró una nota escrita a máquina con la siguiente frase: ‘La primera letra del Nombre se ha pronunciado.” Poco después, un periódico publicó que el investigador Erik Lonnrot se había dedicado a estudiar los nombres de Dios para dar con el nombre del asesino.

El segundo crimen ocurrió la noche del tres de enero, en el más desamparado y vacío de los huecos suburbios occidentales de la capital, en el umbral de una antigua pinturería. El muerto fue identificado como Daniel Simon Azevedo, el último representante de una generación de bandidos que sabía el manejo del puñal, pero no del revolver. Junto a él eran visibles las siguientes palabras en tiza: “La segunda letra del Nombre ha sido articulada.”

El tercer crimen ocurrió la noche del tres de febrero. Un hombre, que se identificó como Ginzberg o Ginsburg, llamó por teléfono para decir que, por una remuneración razonable, estaba en condiciones de ofrecer una explicación a las dos muertes anteriores. La policía pudo saber que la llamada venía de Liverpool House, una taberna en la Rue de Toulon. Una vez en la taberna, el comisario Treviranus descubre que la última persona que usó el teléfono fue un tal Gryphius, un inquilino que acababa de salir con hombres disfrazados de arlequines. Uno de ellos garabateó la siguiente sentencia en tiza junto con una figura obscena en una de las pizarras de la recova: “La última de las letras del Nombre ha sido articulada”.

Tras examinar la habitación ocupada por el citado Ginzberg/Ginsburg/Gryphius, Treviranus le muestra a Lonnrot un libro en latín con una frase subrayada cuya traducción viene a decir que el día hebreo empieza al anochecer y dura hasta el siguiente anochecer.

El primero de marzo, el comisario recibe un sobre sellado que contiene una carta, firmada por Baruj Spinoza, en la que se afirma que no habrá un cuarto crimen el tres de marzo. De hecho, la tienda de pinturas del Oeste, la Taberna de la Rue de Toulon y el Hotel du Nord eran los “vértices perfectos de un triángulo equilátero y místico”. Al día siguiente, Treviranus le muestra la carta a Lonnrot, quien le dice que esta carta le ha permitido resolver el enigma. Mañana viernes los criminales estarán en la cárcel; podemos dormir muy tranquilos.

Aunque esta narración puede calificarse de fantástica, claramente tiene la estructura de una historia policial clásica. Las dos tramas se refieren tanto al relato del crimen como al descubrimiento del responsable. Para mi gusto, es una verdadera joya de la novela policial que está a la altura de las mejores historias cortas de Borges. Borges utiliza dicha estructura para sorprender al lector y dar un nuevo giro a los mismos principios de la ficción policial. Y ese es precisamente el interés que, para mi gusto, tiene este cuento. Juzguen ustedes mismos y permítanme saber su opinión. Muy recomendable.

Para concluir, me gustaría señalar que Borges rinde homenaje a Chesterton cuando considera a Lonnrot de la estirpe de Auguste Dupin y parece claro que La muerte y la brújula (1942) guarda cierta similitud con el relato de Chesterton La forma equívoca (1911). Además, estoy bastante seguro de que el cuento de Borges sirvió de inspiración a El nombre de la rosa (1980) de Umberto Eco.

Mi valoración: A+ (No se demore, consiga un ejemplar de este libro)

Sobre el autor: Jorge Luis Borges (Buenos Aires, Argentina, 24 de agosto de 1899 – Ginebra, Suiza, 14 de junio 1986), fue un poeta, ensayista y escritor argentino de cuentos cuyos trabajos se han convertido en clásicos de la literatura mundial del siglo XX. Después de 1961, cuando compartió junto con Samuel Beckett el Premio Formentor, los cuentos y poemas de Borges empezaron a ser reconocidos en todo el mundo. Hasta ese momento, Borges era poco conocido, incluso en su Buenos Aires natal. A su muerte, el mundo de pesadilla de sus “ficciones” se había comparado con el mundo de Franz Kafka y había sido elogiado por condensar el lenguaje común en su forma más permanente. Por su trabajo, la literatura latinoamericana pasó del ámbito académico al terreno de los lectores generalmente educados. Entre sus incursiones en el campo de la ficción policial se pueden mencionar, además de La muerte y la brújula, Seis problemas para don Isidro Parodi, escrito junto con Adolfo Bioy Casares.

Death and the Compass (original Spanish title: La muerte y la brújula) by Jorge Luis Borges

Book Description: Death and the Compass (original Spanish title: La muerte y la brújula) is a short detective story by Argentine writer and poet Jorge Luis Borges. Originally published in the magazine Sur in May 1942, it was subsequently collected in the 1944 volume Ficciones. Detective Erik Lönnrot investigates a series of crimes that make up a complex web that seems to follow a Kabbalistic pattern. The story was taken to the cinema in the American film, shot in Mexico, Death and the Compass (1996), directed by the British Alex Cox.

My Take: Although I wrote about Death and the Compass in a previous post on this blog, honestly, it was just a mere reference to this short story that, in my view, deserves a more detailed analysis. Its relevance came to mind while reading the chapter dedicated to ‘Detection and Literary Fiction’ by Laura Marcus in The Cambridge Companion to Crime Fiction. My post entry about the latter will be ready soon. You can find some spoilers in my summary, but I suggest you read the story first, if you’re interested. I’m sure you will find a free copy on the Internet, either in Spanish or in English.

Death and the Compass revolves around a series of murders in an unnamed city, although there are well-founded indications that the city is Buenos Aires. The first murder took place at Hotel du Nord on 3 December. The victim was the delegate from Podolsk to the Third Talmudic Congress, Doctor Marcel Yarmolinsky. Police superintended Treviranus and police inspector Lonnrot discussed the issue with equanimity. Treviranus was of the opinion that there was no need to investigate further.


“We all know that the Tetrarch of Galilee is the possessor of the finest sapphires in the world. Someone, intending to steal them, came in here by mistake. Yarmolinsky got up; the robber had to kill him. What do you think?”
“It’s possible, but not interesting,” Lonnrot answered.

However, it was clear to Lonnrot. There a rabbi lay dead and he preferred a purely rabbinical explanation. His suspicion was confirmed when one of the agents found a typed note with the following sentence: ‘The first letter of the Name has been spoken.’  Shortly after a newspaper published that the investigator Erik Lonnrot had devoted himself to studying the names of God in order to “come up with” the name of the assassin.

The second crime occurred on the night of the third of January, in the most deserted and empty corner of the capital’s western suburbs, on the threshold of an old paints shop. The dead man was identified as Daniel Simon Azevedo, the last of bandits who knew how to handle a dagger, but not a revolver. Next to him there was a message scrawled in chalk saying: ‘The second letter of the Name has been spoken.’

The third crime occurred on the night of the third of February. A man, who identified himself as Ginzberg or Ginsburg, telephoned to say that, for a reasonable price, he was in a position to offer an explanation to the two previous deaths. The police could learn that the call came from Liverpool House, a tavern on the Rue de Toulon. At the tavern, Treviranus discovers that the last person to use the phone was a certain Gryphius, a lodger who had just left with two men dressed as harlequins. One of them scrawled the following sentence in chalk along with an obscene figure on one of the slates at the entrance: ‘The last of the letters of the Name has been spoken.

After examining the room occupied by the aforementioned Ginzberg/Ginsburg/Gryphius, Treviranus shows Lonnrot a book in Latin with an underlined sentence whose translation comes to say that the Hebrew day begins at sundown and lasts until the following sundown.

On the first of March first, the police superintended receives a sealed envelope containing a letter, signed Baruj Spinoza, stating that there would be no fourth crime on the third of March. In fact the paints shop in the West, the Tavern on the Rue de Toulon and the Hotel du Nord were the “perfect vertices of an equilateral and mystic triangle”. The next day, Treviranus shows the letter to Lonnrot, who tells him that this letter has allowed him to solve the enigma. Tomorrow, Friday, the criminals will rest in jail; we can all sleep quietly.

Though this narration can be classified as fantastic, it clearly has the structure of a classic detective story. The two plots concern both the account of the crime and the detection of the perpetrator. For my taste it is a real gem of detective fiction that lives up to the best short stories by Borges. Borges uses the said structure to amaze the reader and give a new turn to the same own principles of detective fiction. And that is precisely the interest that, for my taste, has this short tale. Judge by yourselves, and let me know your opinion. Highly recommended. 

To conclude I would like to point out that Borges pays homage to Chesterton when he considers Lonnrot in the mould of Auguste Dupin and it seems clear that Death and the Compass (1942) bears some similarity to Chesterton’s story The Wrong Shape (1911). Besides, I’m quite sure that Borges short story served as inspiration to Umberto Eco’s The Name of the Rose (1980).

My rating: A+ (Don’t delay, get your hands on a copy of this book)

About the Author: Jorge Luis Borges (Buenos Aires, Argentina, August 24, 1899 – Geneva, Switzerland, June 14, 1986), was an Argentine poet, essayist and short-story writer whose works have become classics of 20th century world literature. After 1961, when he and Samuel Beckett shared the Formentor Prize, the stories and poems of Borges began to be increasingly acclaimed all over the world. Until then, Borges was little known, even in his native Buenos Aires. By the time of his death, the nightmare world of his “fictions” had come to be compared to the world of Franz Kafka and to be praised for condensing the common language into its most enduring form. Through his work, Latin American literature emerged from the academic realm into the field of generally educated readers. Among his incursions in the field of detective fiction it can be mentioned, besides Death and the Compass, Six Problems for Don Isidro Parodi, written together with Adolfo Bioy Casares.

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