Review: The Curse of the Bronze Lamp (1945) by John Dickson Carr, as Carter Dickson


Esta entrada es bilingüe, para ver la versión en castellano desplazarse hacia abajo

Carroll & Graf Publishers, 1997. First published in the US in 1945 by William Morrow and Company, Inc. Format: Paperback. ISBN-10: 0786704403. Pages: 192

I submit this post, to participate at Crimes of the Century, on Rich Westwood’s Past Offences. This month, the year under review is #1945. Pay a visit to Past Offences blog to read the suggestions of other participants.

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Although published in 1945, the story unfolds between the years 1934-35. In those days, the world had the attention set on a valley called Bibân-el Mulûk, on the west bank of the Nile. There, a small group of British archaeologists, headed by Professor Gilray and the Earl of Severn, had discovered the mummy of Herihor, high priest of Amon, who had ruled as king of Egypt at the end of the Twentieth Dynasty. Among the members of the expedition was Lord Severn’s daughter, Lady Helen Loring. Professor Gilrey, the first person to enter the tomb, died toward the end of the second year, as a result of a scorpion sting. Consequently, all kind of rumours began spreading about a curse that would affect all participants in the excavations. These rumours reached their peak after an incident in which Helen Loring was involved when returning to England with a bronze lamp that she had received as a present in recognition to her participation in the discovery. The incident, in the presence of Sir Henry Merrivale, was caused by one Alim Bey who accused her of desecrating the tomb. And, when Helen confronted him, Alim Bey assured her that before she could place the bronze lamp on the mantelpiece at her home in Severn Hall, she would become dust as though she never existed. A few days later, the curse is fulfilled. Lady Helen Loring vanishes without a trace as soon as she enters her home. Undoubtedly, the case is tailor made for Sir Henry Merrivale.

The Curse of the Bronze Lamp (also published as Lord of the Sorcerers) is a mystery, in a certain sense quite naive, but highly enjoyable. It was fun reading it. The puzzle is well crafted, although the behaviour of some characters might be hard to believe. It has helped me, in particular, to understand better the difference between a locked-room mystery and an impossible crime. In a sense all locked-room mysteries are impossible crimes, but not all impossible crimes are locked-room mysteries. And this is clearly an impossible crime, though not necessarily a locked-room mystery. Maybe it is just a pastime but it is a very pleasant pastime. Although it is not the first novel by John Dickson Carr that I’ve read, this has been my first encounter with Sir Henry Merrivale, however I’m quite sure that it won’t be the last.

My rating: B (I really liked it)

John Dickson Carr was a writer in the “Golden Age” of mysteries, and he was one of the best. In his books you will not find child molesters, serial killers with a taste for liver, or melancholy P.I.’s filled with two slugs of bourbon. Rather, you will find mysteries that are cleverly crafted and that above all else adhere to the rules of ‘fair play’. Carr was a stickler for playing fair with the reader; There are no secret passages, unknown poisons, or last-chapter appearances by unknown characters. All of the clues needed to solve the mystery are presented and with keen observation and perseverance the reader has every chance of doing so.

Though Carr was an American most of his books (especially the early ones) were set in England. He moved to England with his wife (her native country) in 1933 and they lived there for a number of  years before moving back permanently to the states in 1965. While living in England in the 1930’s Carr was invited to join the London Detection Club. Some of its members included Anthony Berkeley, Margery Allingham, G.K. Chesterton, E.C. Bentley, Dorothy L. Sayers, John Rhode, and Agatha Christie. Carr was one of only two Americans to have been a member. Carr was awarded an Edgar in 1950 by the Mystery writers of America for his Conan Doyle biography. He was also awarded the highest honour by the MWA in 1970; the title of Grand Master.

Carr wrote twenty-two novels in which  Sir Henry Merrivale handled the detective duties. The first, The Plague Court Murders, was published in 1934.  Twenty years later HM solved his last case in The Cavalier’s Cup. (Source: The John Dickson Carr Collector)

The Curse of the Bronze Lamp has been reviewed at Classic Mystery Hunt, My Reader’s Blog, and In Search of the Classic Mystery Novel among others. 

Books by Carter Dickson

The John Dickson Carr Collector 

John Dickson Carr

Sir Henry Merrivale

La maldición de la lámpara de bronce (1945), de John Dickson Carr, como Carter Dickson

Aunque publicada en 1945, la historia se desarrolla entre los años 1934-35. En aquellos días, el mundo tenía su atención puesta en un valle llamado Biban-el muluk, en la orilla oeste del Nilo. Allí, un pequeño grupo de arqueólogos británicos, dirigido por el profesor Gilray y el Earl of Severn, había descubierto la momia de Herihor, sumo sacerdote de Amón, que había gobernado como rey de Egipto a finales de la vigésima dinastía. Entre los miembros de la expedición se encontraba la hija de Lord Severn, lady Helen Loring. El profesor Gillery, la primera persona en entrar en la tumba, murió hacia el final del segundo año, como resultado de una picadura de escorpión. En consecuencia, todo tipo de rumores comenzó a extenderse sobre una maldición que afectaría a todos los participantes en las excavaciones. Estos rumores llegaron a su punto máximo después de un incidente en el que Helen Loring estuvo implicada al volver a Inglaterra con una lámpara de bronce que había recibido como regalo en reconocimiento a su participación en el descubrimiento. El incidente, en presencia de Sir Henry Merrivale, fue causado por un tal Alim Bey que le acusó a ella de profanar la tumba. Y, cuando Helen se enfrentó a él, Alim Bey le aseguró que antes de que pudiera colocar la lámpara de bronce en la repisa de la chimenea en su casa de Severn Hall, se convertiría en polvo como si nunca hubiese existido. Unos días más tarde, se cumple la maldición. Lady Helen Loring desaparece sin dejar rastro, tan pronto como entra en su casa. Sin lugar a dudas, el caso está hecho a medida para Sir Henry Merrivale.

La maldición de la lámpara de bronce es un misterio, en cierto modo bastante ingenuo, pero muy agradable. Fue divertido leerlo. El rompecabezas está bien construido, aunque el comportamiento de algunos personajes puede resultar difícil de creer. Me ha ayudado, en particular, para entender mejor la diferencia entre un misterio de habitación cerrada y un delito imposible. En cierto sentio, todos los misterios de habitación cerrada son crímenes imposibles, pero no todos los crímenes imposibles son misterios de habitación cerrada. Y este es claramente un delito imposible, aunque no necesariamente un misterio de habitación cerrada. Tal vez es sólo un pasatiempo, pero es un pasatiempo muy entretenido. A pesar de que no es la primera novela de John Dickson Carr que he leído, este ha sido mi primer encuentro con Sir Henry Merrivale, no obstante estoy bastante seguro de que no será el último.

Mi valoración: B (Me gustó mucho)

John Dickson Carr fue un escritor de la “Edad de Oro” del misterio, y fue uno de los mejores. En sus libros no encontrará pederastas, asesinos en serie con cierto gusto por el hígado o detectives privados que curan su melancolía con dos tragos de bourbon. Al contrario, nos encontraremos misterios diseñados com precisón y que por encima de todo se ciñen a las reglas del “juego limpio”. Carr era un purista del juego limpio con el lector; No hay pasajes secretos, venenos desconocidos, o apariciones de personajes desconocidos en el último capítulo. Nos ofrece todas las claves necesarias para resolver el misterio y mediante una atención cuidadosa y perseverante el lector tiene todas las posibilidades para conseguirlo.

Aunque Carr era un americano la mayoría de sus libros (sobre todo los primeros) se desarrollan en Inglaterra. Se trasladó a Inglaterra con su esposa (su país natal) en 1933 y vivieron allí durante varios años antes de regresar permanentemente a los Estados Unidos en 1965. Mientras vivía en Inglaterra en la década de 1930 Carr fue invitado a formar parte del Detection Club de Londres. Entre sus miembros se encuentran Anthony Berkeley, Margery Allingham, G.K. Chesterton, E. C. Bentley, Dorothy L. Sayers, John Rhode, y Agatha Christie. Carr fue uno de los dos únicos estadounidenses que han sido miembros. Carr fue galardonado con el Premio Edgar de 1950 por los escritores de misterio de América por su biografía Conan Doyle. También fue galardonado con el más alto honor por los escritores norteamericanos de misterio en el 1970; con el título de Gran Maestro.

Carr escribió veintidós novelas en las que Sir Henry Merrivale desempeña funciones policíacas. La primera, The Plague Court Murders, se publicó en 1934. Veinte años más tarde HM resuelve su último caso en The Cavalier’s Cup. (Fuente: The John Dickson Carr Collector)

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